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Pan vikingo

Hace algunos meses, allá por finales de marzo, tuvimos ocasión de acudir a la presentación del libro Demonios del norte (podéis ver la crónica del evento en este enlace). Allí conocimos al grupo de recreación histórica vikinga Bjørnland Hird, que estuvo presente con algunos de sus miembros para acompañar a los autores e ilustrar a los asistentes sobre costumbres vikingas, técnicas de combate, vestimenta y un montón de cosas de lo más interesantes.

Al acabar la charla pudimos estar un rato hablando con ellos y entre otras cosas el resultado fue que a mi hermana y a mí nos han "adoptado" para formar parte del grupo de recreación. Y a principios del pasado mes de julio estuvimos celebrando con ellos el solsticio de verano; hasta ese momento nos pasamos horas y horas dándole a la costura y al bordado, porque hemos estado haciéndonos nosotras mismas los trajes vikingos. Pero esa es otra historia que quizá un día de estos cuente también por aquí.

Para el solsticio estuvimos preparando una serie de actividades, desde talleres artesanales hasta ofrendas a los dioses, certamen de relatos cortos relacionados con el mundo medieval, y quema de la tradicional rueda solar. Y nosotras fuimos las encargadas de organizar un taller de pan vikingo. Como lo leéis, pan auténticamente vikingo, que preparamos tal y como indica una receta basada en el análisis de un hallazgo arqueológico (unos trozos de pan fosilizados) procedente del yacimiento sueco de Birka.

Ingredientes:

- 150 gramos de harina de cebada
- 50 gramos de harina integral
- 2 cucharadas de semillas de lino (hay que triturarlas primero)
- 100 ml de agua
- 2 cucharadas de manteca de cerdo o de mantequilla
- una pizca de sal

Elaboración:

Mezclamos bien todos los ingredientes hasta que formen una masa que no se quede pegada a los dedos (si la masa está húmeda podemos agregar más harina, y si está dura lo que agregaremos será más agua). Una vez que la masa tiene la textura deseada, deberemos dejarla reposar durante al menos una hora.

Cuando haya pasado este tiempo, iremos cogiendo bolitas de masa para formar tortas más o menos planas, de aproximadamente medio centímetro de espesor (hay que tener en cuenta que cuanto más finas sean, menos tardarán en hornearse; si son más gordas no sólo tardan más sino que además pueden quemarse por fuera).

Una vez que tengamos hechas todas las tortas, las pondremos en una sartén de hierro fundido y dejaremos que se tuesten unos pocos minutos por cada lado. Si queremos ser más puristas y no nos apetece utilizar la sartén, o si no tenemos una sartén a mano, también podemos tostar el pan en el fuego, colocándolo sobre piedras que previamente hayamos calentado en las brasas. El resultado será el que veis en la imagen.




¡Buen provecho!

2 comentarios:

  1. Pues se parece bastante a algo que tenemos aquí y que se llaman tortos , y es que cada pueblo se organiza con lo que tiene alrededor porque lo que importa es tener qué comer, mmuy interesante la receta y que se pueda rescatar de un resto fosilizado, besoss

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    1. Qué cosas, eso de los tortos no lo había oído nunca pero lo investigaré. Está claro que cuando se trata de comer, efectivamente cada uno tira de lo que tiene a mano.

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