Si ves algo que te guste y lo quieres de otro color, con otra flor o planta, de otro tamaño o con otro acabado, o incluso algo que no tenga nada que ver con flores, lo puedes pedir. Intentaremos hacer realidad tus sueños si nos escribes a enflorarte@telefonica.net y nos indicas lo que quieres.

Colgantes de esmalte en frío

El sábado 27 de julio me acerqué a Navacerrada a conocer la tienda nueva de mi amiga Chus, a la que conocí en la universidad pero que desde hace años se dedica a la artesanía. La idea era pasar un rato viendo la tienda, charlar con ella y poco más; pero según llegué me preguntó si me quería animar y apuntarme al taller de esmalte (de un par de horas) que iba a organizar diez minutos más tarde. Así que por supuesto no me pude resistir.

Éramos únicamente cuatro personas además de Chus, así que el taller fue totalmente personalizado y muy productivo, además del buen rato que pasamos haciendo nuestros pinitos con esto del esmalte en frío, del que yo nunca había oído hablar (sólo me sonaba el tradicional, el que se cuece en el horno a 1.000 grados).

Para este taller de esmalte en frío estaba previsto que cada una de las personas asistentes hiciera un total de tres colgantes, utilizando para ello como base una placa metálica, en la que se emplearían tres técnicas distintas para ver los diferentes resultados. Además del metal, para la técnica del esmalte en frío se utilizan tubos de colores en polvo, que como vemos en la imagen ya vienen preparados.




Deberemos trabajar en una superficie plana, y utilizar como base un papel (un folio puede valer, no hace falta complicarse demasiado la vida) en el que iremos recogiendo los colores en polvo que van sobrando al echarlos sobre cada una de las piezas; éstas a su vez iránd apoyadas en un soporte que nos permitirá después levantalas sin dificultad para colocarlas en el horno. Esmaltar las piezas es tan sencillo como, ayudándonos de unos tapones llamados "regaderas" (que tienen agujeros a modo de salero, para poder ir echando el color encima de la pieza), ir recubriendo la placa metálica del modo en que queramos: con un solo color en toda la pieza, con un color para algunas zonas y por ejemplo otro diferente para las esquinas... Lo que se nos ocurra, ya que las posibilidades son tantas como nuestra imaginación.

Una vez que hemos realizado en la pieza el motivo elegido, el paso siguiente será colocarla en el horno. Hay hornos profesionales que son los que se utilizan para el esmalte tradicional, pero en este caso sólo necesitaremos que el horno alcance los 150 grados de temperatura, así que lo que utilizamos fue un horno muy sencillo, que calentamos únicamente con tres velas.




El horno lleva unas placas redondas con asa, donde colocaremos un papel especial para horno y encima de él la pieza. Después pondremos la tapa y esperaremos unos minutos; si nos puede la impaciencia y queremos ir viendo cómo se esmalta la pieza, podemos levantar la tapa de vez en cuando. Siempre con cuidado, eso sí, para no quemarnos al ir a coger cualquier cosa, o al pasarle un papel a alguien, o un tubo con un color... Mucho cuidado con esto, que 150 grados no es ninguna tontería.

Para mi primer colgante elegí dos tonos diferentes de azul y también blanco, para colocarlos sobre la pieza de forma totalmente aleatoria; y este fue el resultado:


Chus nos propuso utilizar barras metálicas y darles forma con unos alicates redondos, para colocarlas en alguno de los colgantes si nos apetecía; mi segundo colgante lo hice en un único tono, concretamente rojo, que acompañado de la pieza metálica y del polvo transparente que le da algo de volumen, quedó bastante chulo:

Y para terminar, la última técnica que utilizamos fue la de plantillas; había varios motivos en relieve para elegir, pero en cuanto vi uno que me recordó a las cenefas élficas de Rivendel, me decanté por él. Y los tonos elegidos fueron el verde y el marrón claro, típico de los elfos del bosque, que le dieron al colgante un cierto aspecto envejecido:


Lo último, aunque esto ya lo hice en casa, fue colocarle un cordón a cada uno de los colgantes. Y así fue como quedaron:

No quedan nada mal, ¿verdad? Si os apetece apuntaros a alguno de los talleres que organiza Chus, son todos los sábados de 18'30 a 20'30 y los domingos de 11'30 a 13'30, estos últimos destinados a niños. Sólo tenéis que mirar en su web los cursos programados para cada mes, y si hay alguno que os interese, a por él. Lo pasaréis bien seguro.

6 comentarios:

  1. Para que luego digas de mí, anda tú también te apuntas a un bombardeo jajaja
    Te han quedado geniales, yo tampoco conocía la técnica, por lo que veo, se podría hacer en el horno de casa.
    Me lo apuntó en "PENDIENTES".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jo, si hubiera sabido que la visita habría venido con taller incluido, te habría avisado para que te apuntaras, jeje.

      Eliminar
  2. Oye, qué buena idea! Me encantan los esmaltes y me encantaría hacer uno de esos cursos. Voy a curiosear la web de tu amiga :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que es muy chulo, y total por 20 eurillos que cuestan los talleres... ;-)

      Eliminar
  3. Respuestas
    1. Y divertidísimos de hacer además. :-)

      Eliminar