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Cuadernos de feria (IV): ¿Dónde está la escoba?

25 de junio de 2005: Hoyo de Manzanares.

Esta feria sólo duró un día pero se nos hizo muy corto porque estuvo divertidísima; si es que Blanca y su marido, los cuentacuentos, son unos artistas organizando cosas... La feria se llamaba "Día de brujas en Hoyo de Manzanares", así que había que ir disfrazado de bruja, de duende, de hada, de elfo del bosque o de lo que se te ocurriera, pero con la única condición de que tuviera relación con el mundo mágico.

Aquí pasamos un calor de lo lindo, y las dos nos achicharramos los hombros. Aunque seguro que eran muchísimo peores los chispazos que nos daban las capas que llevábamos, que eran de tela de los chinos; vamos, plasticorro puro...

También tuvimos un "momento Pepe Viyuela" con la mesa plegable que utilizamos para el taller de marcapáginas, que de repente y sin saber por qué se le plegó una de las patas (claro, para eso es plegable) y se nos precipitaron todos los niños... Aunque en todo momento estuvo la cosa bastante animada, que cuando cerramos el tenderete a la hora de comer estuvimos en una cafetería muy chula y acabamos la sobremesa echando una partida de Trivial; y Estrella esquivando los trastos que le tiraba una tía que apareció por allí de repente y que quería ligar con ella a toda costa.

Por la tarde hacía ya menos calor, por suerte, y hasta hubo baile con el chico del tenderete de al lado, que vendía cariocas y también se nos apuntó al taller de marcapáginas. Hubo un momento en el que nos dio la risa porque sacó a Estrella a bailar una polka de Carlos Núñez y con el ritmo que llevaba el muchacho bailando, veíamos que en cualquier momento le pisaba la falda (también de tela de los chinos, por cierto) y la dejaba en bragas en mitad de la plaza del pueblo.

En esta feria hubo hasta un expediente X, que a Isabel Romero le desapareció su escoba de bruja y no hubo manera de localizarla. La pobre estaba con un disgusto que "paqué", porque por lo visto se la había prestado alguien... Pero nada, no se sabe si fue cosa de brujas o qué, que de esa escoba ya nunca más se supo...

Aquí terminamos precisamente a la hora de las brujas, a las 12 de la noche. Hubo queimada a la luz de las farolas de la plaza, incluyendo su correspondiente conjuro. Días después estuvimos en una "feria" (por llamarlo de alguna manera) en Moratalaz, y desde luego nada que ver con la de Hoyo; Moratalaz fue un desastre, allí en mitad de la calle en unos soportales, los del ayuntamiento no nos hicieron ni caso y sólo hicieron acto de presencia para cobrarnos la cuota... En fin, y para remate vendimos sólo dos míseras macetas con sus cactus de ojos saltones, que la madre se los compró a su hijo con tal de no oírle porque menudo tostón de niño...

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